Una casulla de oro

Una casulla de oro

“Según la tradición, entre los diversos ministerios que se ejercen en la Iglesia, desde los primeros tiempos ocupa el primer lugar el ministerio de los obispos que, a través de una sucesión que se remonta hasta el principio, son los transmisores de la semilla apostólica” (LG 20). De esta manera el concilio Vaticano II define el orden del episcopado como un ministerio transmitido por los apóstoles que confiere a los obispos la dignidad de ser sucesores suyos.

El próximo 17 de febrero será un día especial para la iglesia de Madrid, ya que serán ordenados obispos auxiliares tres presbíteros de nuestra diócesis: José Cobo Cano, Santos Montoya Torres y Jesús Vidal Chamorro. Es una ocasión propicia para acercarnos al ministerio episcopal tomando como punto de partida algunas de las piezas emblemáticas que el Museo de la Catedral de la Almudena guarda en su colección.

Entre las muchas obras de arte provenientes del legado de los obispos de Madrid, queremos destacar la casulla con el escudo papal de León XIII. Según la tradición, dicho ornamento fue un regalo diplomático de la Santa Sede a la recién constituida diócesis de Madrid. La casulla es contemporánea a Narciso Martínez Izquierdo, primer obispo de Madrid. Este prelado nació en Rueda de la Sierra (Guadalajara), el 29 de octubre de 1830 y estudió en el seminario de Sigüenza. Fue ordenado obispo en 1874 y destinado a ocupar la sede episcopal salmantina. En 1884 recibió el nombramiento como obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá. Murió trágicamente el 18 de abril de 1886, un día después de haber sido tiroteado a las puertas de la Colegiata de San Isidro donde se disponía a oficiar la misa del Domingo de Ramos. Quizás lo más trágico de esta muerte fue que el asesino era un sacerdote, Cayetano Galeote, cuya vida disoluta chocó con el afán reformista del nuevo prelado. Después de ser destituido de sus cargos pastorales y movido por sus deseos de venganza, dejó mortalmente herido al obispo disparándole tres veces.

Don Narciso murió el lunes santo del año 1886 siendo enterrado en la Colegiata de San Isidro, a la sazón catedral provisional de Madrid. Su tumba se encuentra en el pasillo central, frente al presbiterio, a los pies del templo.

El Museo de la Catedral guarda unos trozos de su camisa manchada de sangre y la mencionada casulla. El lugar elegido para su exposición es la sala número 1 dedicada a la constitución de la diócesis y a la creación del templo catedral. Frente a los retratos de los monarcas que patrocinaron la construcción de la Catedral de la Almudena se encuentra el grabado del papa León XIII, y junto a este, la copia de la bula Romani Pontifices y el nombramiento del primer obispo de la diócesis de Madrid- Alcalá. Ambos documentos fueron firmados por el pontífice en 1884 y 1885 respectivamente. Junto a estos, un plano de Madrid donde se señala la nueva demarcación parroquial que tuvo lugar en el año 1885. A la izquierda del grabado del papa, se halla la mencionada casulla que llama la atención del visitante por su abigarrada decoración.

Se trata de un tipo de casulla denominada popularmente de guitarra, ya que el corte de la misma es muy semejante al cuerpo de una guitarra española. Está decorada mediante técnicas de bordado en oro. Si nos fijamos en el material, los hilos utilizados presentan distintos grosores y texturas. Para cubrir los motivos se han añadido otras pequeñas piezas de oro como lentejas, lentejuelas y hojillas. La altura de la que se ha dotado a los motivos ayuda a crear claroscuro dando sensación de pesadez y de riqueza material a la pieza. Para conseguir este relieve, los bordadores utilizan cartulina o mantas de fieltro que posteriormente se rellenan. Los hilos de oro se extienden sobre estas figuras abultadas, adhiriéndolos a la superficie con ayuda de hilos de seda.

La ornamentación se presenta compartimentada en franjas o cenefas divididas por cordoncillo de oro. La franja más externa bordea toda la silueta de la casulla. En su interior aparecen representados racimos de uvas, pámpanos y hojas de vid. La siguiente franja, más ancha, aparece decorada con motivos florales de pétalos carnosos y hojas de palmera. La tercera franja, similar a la primera, está adornada con espigas de trigo. El centro de la casulla es una tira en sentido vertical adornada con motivos florales de rosas y azucenas, dispuestos en forma de ramo o bouquet. De la zona inferior del ramo parten dos cuernos de la abundancia que se abren a derecha e izquierda y que ocupan parte de las otras franjas antes descritas. Coronando el ramo de flores central se encuentra el escudo pontificio de León XIII, con la tiara y las llaves de san Pedro, y sobre él continúa la decoración floral y vegetal.

El frente de la casulla sigue la misma compartimentación que la trasera. En este caso, sobre el pecho, está bordado un escudo episcopal sobre cueros recortados circundado por un cordón franciscano. Una cenefa almendrada recoge la siguiente leyenda: D Fr MARTINUS GARCIA ET ALCOCER DEI ET AP SED Gtia EPISC CAEBUANENSIS (D. Fr. Martín García y Alcocer, por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica, obispo del Cebú). Se trata del escudo episcopal de Fr. Martín García, franciscano de la orden de los frailes menores. Este obispo nació en Albalate de Zorita (Guadalajara) y fue ordenado obispo el 26 septiembre de 1886, pasando a ocupar la sede episcopal de Cebú (Filipinas). En 1903 recibió el título de arzobispo de Bostra. Murió en 1926 en Filipinas. Desde 2014 sus restos descansan en la iglesia parroquial de san Andrés de su pueblo natal. 

Este escudo aclara el origen de la casulla. Se trata de un ornamento del citado obispo, tejido para su ordenación episcopal y que, por razones desconocidas, estuvo en la sacristía de la Colegiata de San Isidro. El escudo del papa León XIII hizo pensar que se trataba de un presente de la Santa Sede con motivo de la erección de la nueva diócesis. El trabajo de bordado ha sido catalogado como trabajo filipino, algo probable, ya que Fr. Martín fue misionero en aquel país y, posteriormente elegido obispo de una de sus diócesis. Aunque las técnicas remiten a los trabajos españoles, la disposición y tamaño de los motivos así como el recargamiento de los mismos, se asemeja a otros trabajos de la antigua colonia.

A la casulla le acompaña la carpeta para guardar los corporales, y el cubrecáliz adornados también con bordados en oro. El cubrecáliz está decorado con una cenefa que recorre todo el perímetro de la pieza en la que se insertan motivos vegetales. En las esquinas, tres haces con tres espigas que parten de una flor de lis circundada por un contario. En el centro del paño aparece representado el agnus Dei y sobre él, la paloma del Espíritu Santo, ambas imágenes circundadas por rayos de luz.

La carpeta, por su parte, tiene como decoración un cáliz y una hostia rodeados de espigas y racimos de uva.

La decoración de todo el juego es alusiva a la Eucaristía. En la casulla aparecen representadas las especies eucarísticas, el pan y el vino, mediante los símbolos del trigo y las uvas. Las flores que completan la decoración, rosas y azucenas, tienen también significación religiosa. La rosa simboliza la pasión de Cristo y la azucena hace alusión a la pureza de la Virgen. Las palmeras, por su parte, hacen referencia a la inmortalidad o a la eternidad.

La casulla fue utilizada por el cardenal Ángel Suquía Goicoechea para celebrar la misa conmemorativa del primer centenario de la diócesis de Madrid en 1985.

Óscar Uceta García
Museo de la Catedral de Santa María de la Almudena



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