Un nuevo divino en el Museo

Un nuevo divino en el Museo

El Museo de la Catedral de la Almudena continúa ampliando su colección. En este caso se trata de un óleo sobre tabla titulado La Quinta Angustia, obra de Luis de Morales, apellidado El Divino (1510-1586). Hace unos meses, otra tabla también del pintor extremeño, fue prestada por el Cabildo de la Catedral al Museo del Prado con motivo de una exposición monográfica dedicada a este pintor. Las Lágrimas de San Pedro lució en las salas del Prado junto a otras importantes obras provenientes de distintos puntos de la geografía española, de Portugal y de Estados Unidos.

La nueva obra incorporada al museo procede de los fondos del Palacio Arzobispal de Madrid. En el reverso de la tabla permanece la etiqueta de la exposición de pintura española organizada en 1920 por la Royal Academy de Londres en la que participó La Quinta Angustia.
La obra representa en primer plano los rostros de la Virgen María sosteniendo a Cristo muerto. Este enfoque es una característica de la pintura devocional, una tipología ampliamente trabajada por Morales en muchas de sus tablas. En la obra se omite la referencia narrativa, centrando la atención sólo en los rostros. Con este recurso pictórico se busca un mayor acercamiento al misterio de la muerte de Cristo y a la tristeza de María, con el objetivo de inspirar al fiel sentimientos de compasión y contrición.

La pintura de Morales está fuertemente influenciada por la corriente espiritual de la Devotio Moderna, cuyo icono literario es la Imitación de Cristo de Tomas Kempis (1380-1471). Esta corriente surgida en Flandes, fue impulsada por los Hermanos de la Vida en Común, y extendida por Europa por medio de los escritos de Erasmo de Rotterdam.

La Devotio Moderna tiene su fundamento en el misterio de la humanidad de Jesús, buscando que el fiel empatice con este Cristo humano. Por medio de la literatura piadosa y de las manifestaciones artísticas, la relación espiritual del cristiano con Cristo se hace más cercana e íntima. De alguna manera es una reacción a la teología escolástica que había convertido a Dios en un asunto más de la reflexión intelectual.

A España también llegó la Devotio Moderna haciendo florecer la espiritualidad. Figuras como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San Juan de Ribera entre otros santos insignes, cultivaron mediante la oración contemplativa-afectiva la relación con Cristo, con los misterios de su vida, de su pasión, muerte y resurrección. Este cultivo de la espiritualidad marcó la vida de estos hombres y mujeres haciéndoles vivir el Evangelio hasta sus últimas consecuencias.

Santa Teresa de Ávila expresa muy bien la finalidad de esta pintura devocional: Miradle cargado con la cruz, que ni siquiera respirar le dejaban. Y os mirará él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas, y olvidará sus dolores para consolar los vuestros, solamente porque vais a consolaros con él y porque volvéis la cabeza para mirarle (C 26, 5).
En cuanto a las obras de Morales, son muchas las pinturas que salieron de sus pinceles. Se sabe que estuvo al frente de un taller prolífico y que este tipo de obras de devoción fueron muy demandadas en España a finales del siglo XVI, manteniéndose su éxito hasta el siglo XIX. Este volumen de obras dificulta la atribución directa al maestro, especialmente si no figuran en documentación escrita.

El estilo de Luis de Morales se inserta dentro del Manierismo, corriente pictórica que nació en Italia y que se extendió por España coincidiendo aproximadamente con reinado de Felipe II. En su manera de pintar confluyen dos centros artísticos europeos, el norte de Europa, reflejado en la iconografía y en la técnica de pintura al óleo sobre tabla, así como la manera de aplicar el pigmento por medio de veladuras. Y la influencia italiana, presente en el sfumato, técnica creada por Leonardo Da Vinci, que difumina los contornos haciéndolos nebulosos. Los recursos manierista tales como el alargamiento de las figuras, las anatomías serpentinas y los rostros cenicientos, también son herencia italiana.
La incorporación de esta tabla enriquece los fondos del museo catedralicio, al tratarse de una obra de gran calidad pictórica y por ser reflejo de la espiritualidad católica del siglo XVI.

 

Óscar Uceta García

Museo de la Catedral de la Almudena de Madrid.

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